No hay way back
Teflón me hizo pasar sin grandes aspavientos. Me ofreció un cigarro a medias y, aunque no fumaba mucho, acepté, dándole una buena calada como quien escribe la última línea de una tésis en una sola noche.
Venezuela
Test
Teflón me hizo pasar sin grandes aspavientos. Me ofreció un cigarro a medias y, aunque no fumaba mucho, acepté, dándole una buena calada como quien escribe la última línea de una tésis en una sola noche.
No supe cuándo crucé la línea, si es que alguna vez existió. Tal vez fue cuando el artesano argentino me estafó con los hongos
Teflón no mintió. Pero tampoco me dijo toda la verdad.
Esto me lo dijo Nataly, que a su vez se lo había dicho Horacio, mucho tiempo después de que yo ya me hubiera ido: Mérida es una ciudad tan rara que la gente tenía que saber un poco de filosofía para poder ligar.
En un altar improvisado, reposaba un libro de tapas negras gastadas y papel tan delgado como las Biblias que reparten los evangelistas. —Nadie lo toque —nos advirtió la bruja que lo resguardaba—. Tiene demasiada energía.
Querido amigo: Por fin en París. Llegué anoche, arrastrando mi maleta sobre el empedrado húmedo como si fuera un criminal huyendo de una escena de crimen. Entre el vino barato del avión y la última pastilla que me quedaba del frasco, el jet lag me ha pegado como un ladrillo en la nuca. Pero lo […]
La sesión comenzó como cualquier otra, hasta que, en un punto, me escuché diciéndole que había soñado con ella.
En la quietud del Monasterio Qingzhen Shanshui (青真山水修道院) Retiro del Verdadero Azul entre Montañas y Aguas, La Azulita, Mérida, Venezuela, una vez Caravallo le preguntó al Poeta Aveledo cuál era su libro preferido.
En la serenidad del Monasterio Qingzhen Shanshui, mientras los monjes preparaban infusiones de loto y limpiaban el templo con la paciencia de los siglos, Caravallo irrumpió en la sala principal con el rostro encendido y el pulso errático.
En la biblioteca del Monasterio Qingzhen Shanshui, bajo la luz tenue de una lámpara de velas, se proyectan reflejos danzantes en la pared. El Poeta Aveledo, con destreza y creatividad, usaba sus manos para formar figuras de animales míticos y fantásticos: un león con alas de mariposa, un pez con patas de canguro, y una serpiente con plumas de pavo real. Caravallo, a su lado, se concentra en la redacción de las invitaciones del próximo concilio, donde se elaborará el horóscopo chino.
Faustino volvió a aparecer dormido aquella noche cerca de la carpa. Era la tercera o cuarta vez que recorría sonámbulo el camino que había desde su casa hasta los restos que quedaron de la caravana de «los Hermanos Suárez». Hacía varias semanas que el circo se había quedado varado; el mismo tiempo que Faustino había