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Manual de usuario para comenzar a leer

HV
Hazael Valecillos
@hazaelvv
5 de enero de 2026
6 min de lectura

Durante los últimos años, hemos visto con creciente preocupación cómo nuestros centros comerciales han dado espacio a tiendas que, entre el local de ropa íntima y el de perfumes, ofrecen pilas y pilas de objetos paralelepípedos1 -perturbadoramente similares entre sí- bajo el rótulo de librería. Pensando siempre en nuestro entusiasta público, ofrecemos a continuación una sencilla guía para entender el funcionamiento de estos aparatos y, así, lograr pasar frente a sus vidrieras sin esa mezcla de enojo y extrañeza en el rostro e, incluso, para los más aventurados, participar del ritual pagano de la lectura.

Paso 1: Reconocer un libro

Cualquiera que haya visto un iPad o, siendo más mundanos, un ladrillo, reconocerá con suma facilidad un libro. Con su ya identificada forma de paralelepípedo, su grosor es variable y directamente proporcional a la extensión. Para apreciarlo en su justa medida es necesario correr la primer capa, la más gruesa, e ir decodificando2 su contenido que, por lo general, se hará de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha. Aunque estos objetos nos parezcan extraños, las estadísticas sugieren que todo ser humano tiene contacto con uno por lo menos tres veces en su vida y, lo que es más impactante, al menos el 50% de las personas tiene uno en su casa. Así que levántese, examine su casa, busque bajo el sofá chueco, detrás del portarretrato roto, y de seguro encontrará un libro.

Paso 2: Adquirir el libro

A pesar de la cantidad de libros que se pueden encontrar en las tenebrosas profundidades de las librerías, es importante aclarar que NO todos ofrecen la misma calidad. Se evitará en todo momento la selección del libro en los estantes que lleven los rótulos de: Autoayuda, Bestseller, Sagas de mayor venta y parecidos. En última instancia, es la experiencia la que determinará cuál libro es SU libro. Asimismo, es recomendable decodificar la última capa para hacerse una idea de si la información allí presente satisface nuestra curiosidad.

Paso 3: Comenzar a leer

Éste es fundamental, pues su incorrecta realización impedirá los siguientes pasos. Para cumplirlo debe realizarse un complejo proceso de decodificación (en adelante leer), consistente en encadenar un símbolo o letra con la siguiente y así completar un número suficiente para generar lo que se denomina una palabra, la suma de éstas hará la oración, luego el párrafo y así sucesivamente. Es importante aclarar que dicha decodificación no obliga a la comprensión, estadio mayor de la lectura.

Paso 4: Disfrutar el libro

Como todo ejercicio del espíritu, leer implica unas condiciones adecuadas para que se logre el total disfrute de esta práctica. Recomendamos, por ello, evitar los grandes éxitos del reguetón, los capítulos repetidos de Glee, o cualquier contaminación auditiva que perturbe nuestra concentración. En contraste, el lugar puede ser elegido al azar, siendo particularmente propicios el transporte público, las colas de banco, la oficina y el infaltable baño3. Vale advertir que el disfrute puede ir acompañado de una paulatina amplitud de criterio y el incómodo desarrollo de una visión crítica de la realidad, así que tome las precauciones necesarias.

Paso 5: La peor parte, cerrar el libro

Si hemos seguido todos los pasos al pie de la letra, llegará el momento en que nos encontremos con el final del libro y, así, con la conclusión de nuestra lectura. Pocos momentos resultan tan desoladores... La sensación de vacío y soledad es tan desgarradora que sólo puede combatirse reiniciando el proceso, pero con otro libro. Siguiendo esta práctica una y otra vez, nos convertiremos en un usuario patológico de libros, un adicto, un esclavo de la lectura, nos convertiremos en una de las criaturas más perversas que existen sobre la faz de la tierra: un lector.4

Notas

[1] Dícese de la figura geométrica tridimensional que corresponde al libro, aunque en ocasiones también se puede acercar al cubo, pero jamás a la pirámide. En adelante estos paralelepípedos se identificarán como libros. Volver

[2] Ver paso tres para la adecuada comprensión de este término. Volver

[3] Se debe hacer una clara diferenciación entre el baño -a secas- y el baño de oficina, pues se trata de dos experiencias completamente distintas. Volver

[4] En un próximo número abordaremos la terminología básica del lector, y exploraremos términos como bibliómano, bibliofilia, entre otros. Volver

HV

Hazael Valecillos

@hazaelvv

Escritor, lector empedernido y coleccionista de libros que nunca terminará de leer. Cree firmemente que la lectura es el único vicio que debería fomentarse.

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