Oficina de Correcciones Divinas
Hace trescientos años, un grupo de poetas, astrofísicos y curanderos cumaneses se congregaron en las faldas del cerro Quetepe para fundar la Oficina de Correcciones Divinas.
Cumaná, 1974. Editor e investigador de mercados. Formado en ciencias políticas, marketing y negocios.
Hace trescientos años, un grupo de poetas, astrofísicos y curanderos cumaneses se congregaron en las faldas del cerro Quetepe para fundar la Oficina de Correcciones Divinas.
Solo cinco familias de pescadores dieron vida a El Agüero; por ello, el caserío resultaba como un clan que había hallado refugio junto a la desembocadura de uno de esos ríos que nacen en el valle y se disparan a hacia el norte para medir las profundidades del golfo.
Había prometido a su hijo que encontraría al niño tal como lo dejó, sin importar el tiempo que le tomara el viaje. Cuarenta años antes, él también había emigrado por el mismo motivo: alguien le contó que más allá del mar había un lugar sin hambre. Estiró la mano tanto como pudo. Octogenario, el equilibro […]
No tiene nada que ver con Trotsky, como aseguran mis hermanas. La historia de cómo el fuego devoró a Elena tuvo un origen distinto: el horno a gas fue el hipocentro donde todo se encendió.Lo recuerdo bien porque soy más que un simple testigo. Fui el detonante de lo ocurrido: le pedí a Elena que […]
Schicklgruber dejó los planos en la mesa y se desplomó sobre el mueble con todo el peso del cansado día. La debilidad de su vegetarianismo obstinado frenó su impulso de soltar un puñetazo sobre la mesa. Atrapado en el sofá apolillado, hundido en el manso cuerpo, lamentó haberse dejado caer justo cuando brotaba de sí […]
Acarició la carne blanca, una caricia quiropráctica, fuerte, firme; estiraba la piel pero no podía causar dolor. A la blancura de la carne se sumaba la palidez que ésta venía adoptando. Besó el pecho firme y lampiño y lo talló en su mirada ardiente. Sobre ese pecho había reposado mil veces el placer, allí en […]
A todos los niños les aterraba Sultán. Era un animal espantoso y realengo que había encontrado refugio en el desorden de los hermanos Romero, quienes le lanzaban sus sobras a cambio de que no los mordiera ni persiguiera sus bicicletas. Para el resto de nosotros era una amenaza que convertía a la Caracas en la […]