Desde el balcón
Hoy es mi cumpleaños. Mamá me va a lavar y a poner buenmozo porque, en la tarde, tenemos una piñata y van a venir los vecinos y la vamos a tumbar y a comer torta y caramelos.
ARNOLDO ROSAS (Porlamar, Venezuela 1960). Perteneció al Taller de Narrativa del Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos” (1981-1982). Sus trabajos han merecido diversos reconocimientos y algunos de sus textos están incluidos en importantes antologías de narrativa venezolana. Ha publicado los libros de relatos Para enterrar al puerto, Olvídate del tango, La muerte no mata a nadie, Sembré los muertos y De amores y domicilios; la novela corta Igual, y las novelas Nombre de Mujer, Uno se Acostumbra, Massaua y Un taxi hasta tus brazos.
Hoy es mi cumpleaños. Mamá me va a lavar y a poner buenmozo porque, en la tarde, tenemos una piñata y van a venir los vecinos y la vamos a tumbar y a comer torta y caramelos.
El muchacho salió de la tienda en la estación de servicios con la mochila colgada al hombro, empuñando una cajetilla de cigarros recién comprada, viendo al piso con la cabeza gacha, como quien cuida sus pasos para no dar un resbalón. Dejó que a sus espaldas se cerrara automática la puerta de vidrio, produciéndose el […]
Tu sombra me encandila desde lo alto. Sombra a contraluz en las tinieblas. Difuminada figura en la que se percibe algo entre las manos o imagino que tiene algo entre las manos, en actitud de quien va a pagar una deuda y aspira a un nuevo crédito. No veo tu rostro. Lo imagino. Creo recordarlo […]
Podría sentarme en un café de Buenos Aires. Uno de esos grandes y luminosos que están próximos al obelisco y que quedaron como suspendidos en los años cuarenta, con madera encerada por todas partes y sillas tapizadas con telas a rayas, con grandes espejos tras la barra, con mozos que visten chaquetillas blancas, pantalones negros […]
El fotógrafo del pueblo tenía apellido francés, el hábito de leer temprano los obituarios, y de preguntar en los velorios y entierros por la identidad del muerto. Tomaba debida nota y revisaba en sus archivos, entre las cientos o miles de fotos y negativos que había coleccionando a lo largo del tiempo, de actos públicos […]
De eso hablábamos, nosotros, representantes de ventas farmacéuticas, visitadores médicos, en los pasillos de las clínicas y hospitales: de mujeres y automóviles último modelo. Competidores comerciales, vanagloriándonos en nuestras carencias, matando el tiempo de la espera, sólo para no dejar escapar indiscreciones, los sueños reales o al médico que por fin abría la puerta de […]
“Su color: un perfume” José Balza Tu cuerpo escondido entre las sombras alargadas de las tres de la tarde. Sábanas estrujadas, dispersas por el cuarto, ceniceros atiborrados de colillas, una pantufla al lado de la cama, ropa interior sobre la banqueta, las flores siempre frescas frente a la foto amarillenta de Juliana, el tubo de […]
De nuevo miró el reloj digital en la mesa de noche. Apenas un minuto más que la última vez. ¡Tanto dura un minuto! Pero la vida… Rezar. Mamá recomendaba rezar. Todo lo necesario. Hasta conciliar el sueño. Pero el repertorio es finito. Y, el reloj: estático. Suspiró, dándose media vuelta en la cama, cubriéndose hasta […]
A Chris Pownall A David Hawkins Ni un solo cuervo amanece en la Torre de Londres. Tras constatarlo y reverificarlo, con idas y venidas, subidas y bajadas, sobreponiéndose al estupor, el jefe de los Beefeaters levanta el teléfono privado de su oficina, marca el número en el teclado digital, solicita al director del MI-5, e […]
La brisa hedionda y zamuros sobre la tapia. Los dos muchachos tirarían piedras, gritando: «Italiano, italiano, italiano». Tras el muro, los ladridos de un perro. “SE VENDEN TOMATES”, un letrero en la puerta metálica del solar. Tomates así de grandes, manzanos, rojiverdes, como para ensalada: mozzarella, albahaca, pimienta, aceite de oliva. Un domingo al mediodía, […]
Esa tarde, el unicornio entró en la sala. Su enorme cuerno de narval casi derriba la lámpara de bronce y vidrio del techo. Su larga cola blanca azotó varias veces las lunas de la vitrina. Sus duros cascos golpearon indolentes la alfombra del piso. Su cuerpo fibroso tambaleó la mecedora vienesa donde Carmen acostumbra […]
Y entonces ocurrió. Se apagaron las luces y quedamos a oscuras. Corrimos hacia la puerta; no pudimos abrirla ni tumbarla. Quisimos abrazarnos; no nos encontramos. Nos llamamos a gritos; no hubo respuestas. Nos supimos solos. No había nadie más a mí alrededor. Paulatinamente las tinieblas se fueron disipando. Caras desconocidas se perfilaron hasta quedar nítidas […]
A Carlos José D´León Siempre ese señor extraño en el balcón. Fuma cigarrillos largos como nunca había visto. Se pasea con una bata de baño brillante y lentes oscuros como un actor de película americana. Se recuesta a la baranda y lo observa todo como si quisiera apresar para siempre nuestras vidas en cada una […]
VENGANZA Arnoldo Rosas A veces, mi mujer se orina en la cama. La humedad siempre me despierta en medio del mismo sueño: estoy ahogado a veinte metros de la playa. Alzo la cabeza desesperado y, en la oscuridad, no distingo nada. Jadeo. Tiendo a levantar los brazos suplicando auxilio y, sólo entonces, distingo las velas […]
MEMORABLE ARNOLDO ROSAS A las cinco y media de la madrugada se encendió el televisor anunciando la hora de levantarse. El ruido y el resplandor la inquietaron ligeramente en la cama. Giró sobre sí misma, poniéndose boca abajo, y sacudió manos y pies como si nadara de pecho entre las sábanas. Abrazó la almohada, la […]