París fue para Ernest Hemingway algo más que una ciudad: fue su escuela, su refugio y su escenario. Caminar hoy su París es recorrer una serie de puntos muy concretos, casi todos a distancia humana, donde la literatura se escribía entre cafés, hoteles y librerías.
🏨Hôtel Ritz Paris
El lujo, la guerra y el mito
📍Place Vendôme
Aquí Hemingway celebró —con o sin exageraciones— la liberación de París en agosto de 1944. El hotel había sido ocupado por oficiales alemanes y abandonado días antes. El escritor llegó armado, pero la batalla ya había terminado; la fiesta, no.
Hoy, el Bar Hemingway sigue siendo una parada obligatoria. No hace falta alojarse: basta con entrar, pedir un cóctel y observar cómo el mito sigue funcionando en tiempo presente.